Si los efectos de cafeína son fisiológicamente importantes (o incluso evidentes) o no, depende de varios factores. Cada individuo reacciona diferentemente a la cafeína. Por ejemplo, la cafeína puede ser retenida en el cuerpo de las mujeres embarazadas por un tiempo 3 veces mayor que como es normal en los adultos, mientras que los fumadores eliminan la cafeína dos veces más rápidamente que las personas que no fuman. Esto puede ayudar a explicar por qué las mujeres se sienten a menudo más sensibles al café en las últimas fases del embarazo, o por qué los grandes fumadores son también normalmente los más grandes bebedores de café. Algunos de los efectos de la cafeína, como aquéllos que afectan el corazón y los vasos sanguíneos, son contradictorios y no tienen un efecto neto - otros sólo pueden ser evidentes cuando los consumidores regulares repentinamente cortan el consumo de cafeína. El cuerpo puede habituarse a la cafeína de manera que los usuarios regulares son menos sensibles a los efectos estimulantes que los demás. De hecho, las personas tienden a regular su consumo de café según su experiencia – por ejemplo, por la mañana toman la cantidad de tazas de café que les producen un efecto agradable, estimulante - y quizás no toman ninguna taza pocas horas antes de acostarse.
De todos los efectos fisiológicos del café, el más conocido es que el café es un estimulante del sistema nervioso. Una o dos tazas de café pueden hacer que uno se sienta más despierto, alerta y capaz de concentrarse. Se ha demostrado que la cafeína neutraliza el cansancio y restaura el rendimiento decaído . Sin embargo, en individuos sensibles, la cafeína puede retardar el comienzo del sueño, disminuir el tiempo de sueño e incluso bajar la calidad subjetiva del sueño. La cafeína tiene varios efectos en el humor, yendo del estímulo agradable y la elevación del humor a la ansiedad, el nerviosismo y la irritabilidad, pero éstos efectos son transitorios y se encuentran relacionados con la cantidad consumida.
Otros efectos fisiológicos a corto plazo de la cafeína, incluyen los aumentos en la tensión arterial, plasma catecolaminas, plasma renina y ácidos grasos libres de suero; la producción de orina y del ácido gástrico también aumenta. El consumo regular en los individuos normales lleva rápidamente a la tolerancia y no tiene efectos adversos.
La inmensa cantidad de evidencia científica y epidemiológica lleva a la conclusión que el consumo regular y normal de café y cafeína que contienen las bebidas no está asociado con las enfermedades del corazón o cardiovasculares, daño al feto, enfermedad del pecho benigna o cáncer de cualquier tipo. Algunas personas con síndromes de latido del corazón irregular pueden escoger beber café descafeinado
ya que se sabe que la cafeína precipita las arritmias o latidos ventriculares prematuros, igual como lo hacen el alcohol, los ejercicios, el estrés y muchas drogas.
Referencias biblográficas
Evaluation of Caffeine Safety, a scientific status summary by the Institute of Food Technologists' Expert Panel on Food Safety and Nutrition, 1987. Food Technology, Institute of Food Technologists, Chicago, 41(6):105-113.June 1987